1. Ponte frente a un espejo, cierra los ojos durante unos segundos, concéntrate, luego ábrelos todo lo rápido que puedas para intentar ver a tu reflejo con los ojos aún cerrados.
2. Llama por teléfono a la estación meteorológica más cercana para preguntar por la previsión del tiempo y una vez te la digan, sea cual sea, pregúntales entre sollozos y gritos desesperados: ¿Qué he hecho yo para merecer esto? y a continuación exige que te den una respuesta a tu pregunta.
3. Antes de irte a dormir, recuenta los dedos de tus manos y tus pies y asegúrate cada noche de que haya el mismo número que la noche anterior.
4. Pasa un día entero llamando "papá" a tu madre y "mamá" a tu padre, si te equivocas una sola vez, sólo podrás recuperar el honor mediante un castigo: baja a la calle y llama "papá" o "mamá" a la primera persona que te dirija la palabra.
5. Baja a la calle, y en cuanto veas un pájaro volar, señala al cielo y pregunta gritando emocionado si es un pájaro o un avión.
6. Acércate a alguna parada de autobús, espera a que llegue uno, y cuando pare el primer bus y se abra la puerta de delante, desde fuera pregunta al conductor si ese autobús para en Reikiavik, Islandia. Si te dice que no, o se ríe, pregúntale muy serio qué línea es la que para allí.
7. Ve a la sucursal de banco más cercana. Espera la cola de ventanilla. Cuando llegue tu turno, pide dos entradas para la sesión golfa.
8. Cuando vayas por la calle y veas en un balcón un cartel que diga: "Se vende o se alquila", pregúntate durante horas si cabe la posibilidad de que sólo se venda o se alquile la barandilla del balcón, ya que es de donde cuelga el cartel.
9. Si alguien por la calle te pregunta: ¿tiene hora?, respóndele con voz temblorosa como nervioso y asustado: ¿para qué quiere saberlo y quién le envía? a la vez que miras con pánico hacia todos lados.
10. Sal un día a la calle con toda la ropa vuelta del revés, aunque se vean las etiquetas, y di a todo el que se extrañe, que cuando la compraste el dependiente te juró que era reversible.
Nuestra primera captura, en lo que a pesca deportiva se refiere, vino sin comerlo ni beberlo, sin esperarla, sin estar preparados para su llegada, nos pilló sin peinar, sin pintar, sin duchar...bueno eso de sin duchar me lo podría discutir la gente que sabe lo que de verdad sucedió aquel día, aunque no creo que lo sepa mucha gente a parte de TODA la gente que estuviese en la playa de Guadalmar el 27 de agosto de 2009 por la tarde, además de todos los que me conocen personalmente (una historia tal, debe siempre ser contada, para que sea oral o escritamente transmitida de generación en generación y acabe convirtiéndose en mito y se pueda evitar toda réplica). La historia puede ser graciosa si te la cuentan, de hecho es graciosa incluso cuando la vives y sobrevives, aunque he de reconocer que la Muerte misma en guadaña y trikini debió rondar aquella playa, aquella tarde, pero cuando vio que yo era la única víctima potencial de la zona aquel día, decidió llevarse la vida de un pobre pececillo lleno de espinas. Por muy inútil que fuese llevarse la vida de un pez que ni siquiera era comestible, se dió cuenta que conmigo no había podido en veces anteriores ni poniendo una legión de erizos de por medio, así que aunque vaciló por unos minutos...hubo de marcharse sin mi. No obstante, no quiso marcharse con sus huesudas manos vacías y, como ya he dicho, se llevó la vida de un pececito, que de hecho siempre vivirá en mi recuerdo ya que se convirtió en, NUESTRA PRIMERA CAPTURA.
Al principio dije que un día tan importante como el de nuestra primera captura nos pilló desprevenidos por completo, aunque aseguré que muchos podrían discutirme eso de que a mí, en concreto, me pilló sin duchar...veréis...la verdad es que me pilló duchado, es más, recién, recién duchadito...pero prescindí de jabón y agua caliente y me conformé con agua y sal, muuuucha agua y muuuucha sal. Vamos que conforme salía el pez del agua entraba yo...¡cojones!
Lo interesante de aquella ducha no fue la ducha en sí, sino la involuntariedad que en ella puse, y el modo en el que accedí a aquel baño. Relato abajo.
Érase un 27 de agosto de 2009 como otro 27 de agosto de 2009 cualquiera. Había pasado más o menos un año y una semana desde que enterrase mi coche en la playa, y un año y dos semanas o así desde que cayese a un mar infestado de erizos. La aventura ericil tuvo lugar en la playa de Torremuelle, lo digo porque puede que les interese a los que no estén vacunados del tétanos. La aventura cocheenterradil tuvo lugar en el espigón de la Térmica, lo digo porque puede que les interese a los que no estén vacunados del impulsodeenterrartupropiococheenlaarenahabiendootrositiopordondepasar. Sin embargo, y teniendo en cuenta que no soy de repetir lugares de aventuras, la aventura "Primera Captura" tuvo lugar en el espigón de Guadalmar, junto al famoso Hotel Tryp. Como decía, corría una calurosa tarde de verano ("corría" me refiero a "era" del verbo "ser", no a "correr" de futin), cuando Ángela y yo agarramos una vez más nuestros bártulos de pesca y tiramos pal playa, aún sin licencia (prometí que no me sacaría la licencia hasta que consiguiese pescar al menos un pez, desde aquel día tengo en mente sacarme la licencia, mientras no lo haga, cada día que vaya de pesca será una rompedura de promesa), pues eso, fuimos al espigón de Guadalmar, nos instalamos al principio del espigón, pues más adentro estaba todo ocupado por otros pescadores de caña. Eran sobre las siete u ocho de la tarde, si no recuerdo mal, buena hora, ya que debido a no sé qué cojones, los peces se acercan a la costa y se fían más de todo lo que ven a su alrededor y les parece comida. Yo había preparado un engodo que yo mismo había preparado, cuya receta es secreta y la cual demostró su increíble eficacia aquel día. Para los que no lo sepan, el engodo es como una especie de masilla que se utiliza para impregnar los cebos o para lanzar alrededor de tu cebo y debido normalmente a su fuerte olor, atrae más fácilmente a los peces a tu radio de pesca ("radio" me refiero a en plan medidas y eso, no a "radio" de transistor que lleva un pescador para escuchar el furbo de mientra que pesca). Pues eso, que aquel día llevaba un engodo hecho por mi, aunque se pueden comprar, pero la pesca para mi es más un hobby que una manía en la que gastarse el sueldo en anzuelos de colores y sabores. Bien, untamos un trozo de pota ("pota" me refiero a "calamar" no a pota de "gómito") con nuestro engodo, y lo lanzamos, lo lanzamos, lo lanzamos y entre medio de cada "lanzamos", un "recogimos". Y nada de nada en principio. Pero los dos sabíamos que una tarde de pesca nuestra, mientras no trajese peces, debía traer accidentes más o menos graves al menos, así que estábamos llenos de emoción esperando por dónde iba a escapar todo.
De repente, escuché la bobina de la caña del tipo de justo al lado mía, soltar hilo cual araña en plena época de cagar telaraña, y pensé...¡maaaadre del amor hermoso! este tipo ha pescado el Nautilus (un submarino to famoso, para los legos que no sabéis de la mar). Pero, aquel ruido de soltar hilo, iba acompañado de la imagen de una lancha zodiac a 50 metros y alejándose a unos 50 km/h en la misma dirección hacia la que parecía huir el hilo, esta escena además quedó bien aderezada con una dulce voz de marinero viejo gritando histéricamente: ¡HIJOOOO PUTAAAAAAAA!!!! ¡QUE TE LLEVAS LA CAÑA SO CABRONAAAAZOOOO!...
Entonces como buenos lobos de mar, Ángela y yo olfateamos al instante una nueva aventura, y antes de acabar de olfatear dicha aventura ya vi que el hilo de mi carrete se metió de por medio en aquella refriega entre el pescador y el comandante de la barca, por lo que rápidamente decidí bajar el espigón roca por roca a deshacer el enredo entre mi hilo y el del pescador de al lado (el que se estaba llevando la lancha). Mientras tanto, ambas partes implicadas se intercambiaban palabras de amor a distancia, y yo no quise meterme pues tan sólo quería salvar mi hilo, no estaba dispuesto a cortar por lo sano y perder tantos metros de hilo, sin haber estado metido en aquello desde el principio. ¡Madre mía! me encontraba en la última roca del espigón antes de llegar al agua, la cual estaba musgosa, mojada y siendo constantemente golpeada por las olas, empecé a deshacer el inmenso enredo entre aquellos dos kilómetros de hilo, y recordando este momento me deja de hacer gracia el chiste que dije antes sobre la araña, porque trabajar con hilo tiene su mérito...perdón araña. Llevaba la navaja colgada en el cuello en caso de emergencia, siempre la llevo en mis jornadas de pesca, pues nunca se sabe. La discusión entre ambas partes del problema seguía y yo en situación extrema, intentando librar mi hilo del que estaba atrapado por el motor de la lancha...en ese momento, no sé cómo...vi que parte del hilo del otro pescador, estaba enrollado alrededor de mi pierna, y me di cuenta porque el hijo de puta de la zodiac como cobarde, arrancó la barca para huir y joder al otro pescador, y sentí las caricias de ese hilo casi irrompible susurrando a mi pierna "O te quitas o te amputo aquí mismo"...mi reacción fue intentar sacar la pierna de aquel rollo de hilo...y al quedar apoyado sobre una sola pierna, sobre la última roca del espigón, musgosa, mojada, y golpeada por las olas, sólo hizo falta un tironcito del hilo que dio la zodiac, para acabar como acabé...de cabeza en el agua...pero GRAAAACIAS a no se qué ángel de la guarda, justo antes de caer al agua, conseguí sacar mi pierna de los hilos, y milagrosamente, librar mi hilo del otro...ya no me pregunto cómo no me di un mal golpe con las rocas debajo del agua, o cómo no acabé enganchado a uno de las decenas de anzuelos que habían allí lanzados en aquel momento, pues sé a ciencia cierta que tengo, lo que la gente llama, una flor en el culo, vamos que soy sortudo. No sentí miedo, no sé si por costumbre a los accidentes de pesca o porque los mismos nervios no me dejaron ser consciente del miedo, pero he de reconocer que ha sido uno de los accidentes más peligrosos que he tenido pescando...no obstante, tras un segundo bajo el agua, reaccioné...hacía pie, salí...y mi instinto fue acompañar al otro pescador con un: HIJOOOO DE LA GRAN PUTAAAAAAAA!!!! dedicado especialmente al de la zodiac...el muy cobarde no se acercó...de hecho cuando vio que alguien cayó al agua, huyó con mayor brío, no sé si porque pensó que había matado a alguien o porque pensó que alguien se tiró al agua pa ir a matarlo con sus propias manos, la cuestión es que huyó despavorido el muy cabrón.
Este espectáculo fue emitido en directo para toda la playa, y cuando hube terminado de cagarme en la madre del comandante de la zodiac, lo primero que hice fue buscar mi hilo y subirme a una roca, agarré mi hilo y tiré de él para recuperar el cabo, pero ví que había quedado atascado entre unas rocas del espigón. Ya a esas alturas, mojado hasta la coronilla, me la sudaba todo, así que pegué un tirón del hilo (a todo esto Ángela asustada por mi estado, aunque al verme salir del agua por mi propio pie, se calmó)...pegué un tironazo de mi hilo para desliarlo de entre las rocas, y cuál fue nuestra tamaña sorpresa cuando del anzuelo colgaba un pez...aún coleteando...el pez no era muy bonito, ni muy grande, pero fue amor a primera vista pues se convirtió en NUESTRA PRIMERA CAPTURA. Agarré el hilo con ganas y subí hasta donde estaba Ángela sujetando la caña, la gente me veía empapado y estaban todos aún estupefactos hablando con el indignado pescador que había perdido su hilo, vinieron a calentarme el coco pa que buscase al de la zodiac y lo denunciase o para que le pegase una paliza porque al caer al agua me hice unos rasguños en la pata, pero en aquel momento estaba extasiado con Ángela contemplando nuestra primera captura...ni los quise escuchar, ni los escuché...Ángela me hizo una foto con el pez en la mano, y luego intenté desanzuelarlo, pero ya era mucho pedir para una primera captura, no supe hacerlo, y lo perdimos, se nos escapó de las manos y cayó entre las rocas, hondo, hondo, ya que no conseguí recuperarlo, aunque ya nada importaba pues habíamos tenido en nuestras manos por unos segundos a NUESTRA PRIMERA CAPTURA. La emoción aún hoy perdura. Sólo se me quedó clavada la espinita, nunca mejor dicho, de que el pez cayese entre las rocas, y no pudiese volver al mar y sobrevivir, pero hice lo que estuvo en mis manos...y como ya dije...la Muerte aquella tarde no pudo llevarme a mi, y del coraje acabó llevándose a nuestro pececillo la muy puta...de todas formas, agradezco la existencia a aquel pez sin pedigrí ni belleza externa alguna, pues en un mismo día me dio dos cosas muy importantes, la ilusión de una primera pesca, y una nueva aventura a la que sobreviví y la cual hoy puedo contar a todo aquel, que con placer quierame leer.
Suelo cumplir años cada año alrededor del 22 de agosto. Este suceso lleva repitiéndose 22 años por el momento. No es éste, sin embargo, un dato realmente relevante para la historia que a contarles voy, pero sirve para ponerles en situación.
Allá por el verano de 2008, concretamente el 23 de agosto de 2008 (un día después de mi 21 cumpleaños, y creo que una semana después de haber decorado mi hermosa pantorrilla con púas de erizos del mediterráneo), decidí hacer una "moraga" (como lo llaman por aquí) para juntarme con unos amigos a rememorar mi nacimiento. Una "moraga", para los que desconocen el término, consiste por lo general en reunirse con gente en la playa de noche a comer, beber y drogarse si cabe. Bien, recuerdo que habíamos quedado todos en el espigón de la "Térmica" a las siete u ocho de la tarde apróximadamente, por lo que aún era de día en estas latitudes.
Volante de Peugeot 206 en mano, y maletero y parte trasera de Peugeot 206 repleta de trastos y enseres necesarios para nuestra velada, nos dispusimos Ángela, yo y no sé si alguien más, a tirar pa' la playa.
El camino bien, bonito y encima corto, pues vivo relativamente cerca en coche de la "Térmica". Lo único que podía hacer que aquel día no fuese perfecto, era mi piernita llena de agujeros de púas, aún sin curar y resentida, por lo demás, hasta el viento parecía soplar a nuestro favor. A pesar de haber sufrido un accidente doloroso una semana antes pescando, decidí que una buena forma de celebrar mi cumpleaños sería llevarme la caña de pescar por si esta vez había más suerte. Un poco desvergonzado por parte del anfitrión de la fiesta, el dejar a los invitados celebrando mientras yo me piraba a la orilla cada dos minutos a revisar la caña. No obstante, siempre fui un desvergonzado, pero los que me aman me lo perdonan.
Llegamos a la "Térmica", es hora de dejar el camino de asfalto para entrar en un camino de tierra que nos llevará hasta el mismito espigón, el cual en verano está lleno de coches aparcados, e incluso autocaravanas acampadas allí durante todo el verano. Conforme voy avanzando con mi pesada carga, voy notando como el terreno se hace menos sólido y por tanto más movedizo cada metro que me acerco al espigón. No obstante, el espigón está lleno de coches y ese es el único camino para llegar hasta él, por lo que deduzco que no voy a tener ningún problema para llegar yo también.
Si consigues parking en el espigón en verano has triunfado, pues puedes disfrutar de un baño salado con tu coche a escasos 10 metros, y por supuesto teniendo en cuenta la de cosas que había que descargar de mi coche, no iba a desperdiciar la posible oportunidad de dejarlo lo más cerca posible.
Cuando llego al principio del espigón, aparco sin problemas y nos bajamos para reunirnos con la gente que haya ya por allí, buscar un lugar donde asentarnos y a continuación, descargar el vehículo. Ahora que recuerdo era Andrea quien venía con nosotros en el coche, Andrea y su recién adquirida cámara de fotos reflex, eso si que es un camarón, aunque más que de la isla, aquel día del espigón. Además de nuestra amiga, es nuestra fotógrafa oficial. Pues eso, bajamos los tres del coche y vimos que Miwe y Ana ya estaban allí esperando. Los cinco buscamos un asentamiento apropiado y yo volví al coche a descargar poco a poco.
Avispado de mi, vi que había un nuevo aparcamiento mucho más cerca, así que me monté en el coche, arranqué y comencé a avanzar por aquel angosto espigón, que a pesar de angosto, en cierto punto se dividía en dos carriles, formados de manera artificial por una fila de coches que había aparcados en el centro de la vía. ¿Por dónde tirar?, ¿izquierda o derecha?, ambos tenían huellas de vehículos así que cogí el más cercano a mi posición actual, el de mi derecha...chucu...chucu...chucu...(avanzaba lento como si de un tren de vapor se tratase)...y de repente...chuuuuuuuuuuuuu!!!...siento como si hubiese comenzado a descender una leve cuesta, un bache por medio segundo y a continuación se paró el vehículo...parecía como si el coche hubiese intentado lanzarse a hacer el pino, pero se hubiese clavado en el suelo de bruces...lo peor es que no podía seguir avanzando, así que meto marcha atrás...y el coche hace el intento de reponerse pero nada...¡PREMIO!...ha elegido el carril de la derecha...en el que teníamos escondido para usted un hoyo de medio metro cubierto por fina arena y decorado con huellas de TODOterreno...ahora mi coche estaba hundido, encallado...perdido...y yo estaba hundido y bien jodido...mi primera reacción es la de cualquiera con serenidad y templanza, con seguridad y experiencia: aceeeeeleraaaaaaaaaaaaaar para hacer el agujero más grande y así conseguir que la "tierra me tragaseeeee" con el coche incluido...pa'lante, pa'trás...y ni pa'lante ni pa'trás...la batalla estaba casi perdida...así que no me quedó otra que salir a buscar ayuda...recurrí a los cuatro que me dejé en el asentamiento...entre todos descargamos el coche para que pesase menos...aunque eso ya no importaba, ahora la gravedad trabajaba por sí sola. Yo me metí dentro, y dirigía el acelerador y las marchas mientras los demás intentaban empujar...nada...metimos bajo las ruedas piedras, palos, se me occurrió hacer que el hoyo llevase hasta el principio del camino casi...para salir normalmente, pero ¡no! no funcionó. Ahora tenía espectadores, todos las familias y gentes que por allí estaban se acercaron a mirar...unos pocos, a los que estaré eternamente agradecido, se acercaron a ayudar. Un joven me dijo que unos días antes le había sucedido lo mismo en el mismo sitio, y se unió a empujar, un padre y un hijo se unieron también a empujar, una mujer propietaria de una de las autocaravanas nos dejó unos arneses...se lo agradecí un montón, pero estos eran inútiles sin otro vehículo que lo remolcase........mala suerte la mía que no pasó por allí ningún recordman de los que mueven Jumbos con arneses en los pelos de la nariz. Llegaron Juanma y Chiky y un poco después Juan y Marga. Ahora había más de diez personas, empujando uno de los coches que menos pesan del mercado, y el coche seguía clavado allí...mi desesperación creció, así que decidí llamar a la grúa del seguro y pasar de seguir intentándolo, yo estaba de arena hasta las cejas y dejé a Juan dirigiendo el coche mientras el resto ideaba y empujaba, todos serviciales. Puse las polizas y el coche lleno de mierda, porque la arena de aquella playa esta mezclada con mierda de caballo, fijo...y yo llevaba media hora revolcándome por la arena y haciendo hoyos por todos lados, como topo sin control.
Conseguí encontrar el teléfono de la grúa y me pasó algo muy, muy interesante, me tocó un teleoperador mongólico...desde luego que no me lo esperaba...teleoperadores tontos, ¿dónde se ha visto eso antes? el majara decía que sólo podían venir a dar un tiron del coche, que si lo tenía que remolcar me cobraban, y yo le había dicho al "sío puta" que eso era lo único que quería...y el tío seguía insistiendo y perdiendo el tiempo, y yo veía a la gente sudando y a mi coche cada vez más enterrao. Llamar a la grúa es como llamar a la ambulancia, pierden el tiempo por teléfono en cosas inútiles, por desgracia me he visto en la situación de tener que llamar a la ambulancia para que vengan para seres queridos y más de una vez:.....
-Hola, necesito una ambulancia urgente, mi madre está inconsciente.
-(Operador) ¿qué edad tiene tu madre?.
Tu puta madre en tanga!!! operador, qué coño te importa la edad de mi madre ahora mismo, manda una puta ambulancia y se lo digo a los médicos, cabrón del culo.
Volvemos a la historia, porque justo antes de llamar a la grúa, se acercó un caballero con una furgoneta grande y aún tenía a la vista el arnés que me habían prestado, el tío se acercó con el vehículo marcha atrás, en posición de remolcar mi coche. Se bajo de su furgoneta y pensé que venía a salvarme, se acercó a pie y:
-(Furgoneto) ¿se te ha hundido el coche?.
Me cago en tu padre conductor de furgoneta, no se me ha hundido, es una excavadora y estamos liaos con las obras del metro. Así que se despidió con un: -A mi me pasó una vez y llamé a la grúa y me clavaron, ten cuidado.
Hijo puta, eso es porque no tenías seguro...
Unos ayudando y otros jodiendo la marrana...pero entonces hice la llamada a la grúa como os comentaba, y tras cinco minutos de negociación estupida con el teleoperador, conseguí...que...me...mandase...una...gr.........weeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!!!!
- ¿Oiga? a la mierda la grúa de los cojones...¡que ya me han sacao el coche!
¡Si señor! tras 40 minutos de arduo trabajo, aquel improvisado equipo de obreros consiguió desencallar mi vehículo. La euforia se apoderó de mi y me puse a dar gritos invitando a pinchitos a "mi equipo" de obreros y al resto de la playa...por un momento pensé que vendrían los de las noticias de las nueve a hacerme un reportaje en directo, ya estaba viendo los titulares tan "graciosos" y originales de los redactores de noticias: "Viaje Al Centro De La Tierra".
Por supuesto, después de aquel jaleo...aparqué el coche a tres metros del lugar del crimen, y tuvimos fiesta hasta tarde, pero el tema principal de conversación fue, como no pudo ser de otro modo, aquel. Vinieron los que faltaban, y cuando empezamos a relatarle aquella aventura, no se lo creían.
Aquella noche fui a la playa con intención de celebrar mi cumpleaños y de echar la caña un rato, pero esta vez las cosas no se truncaron pescando, sino incluso antes de empezar. No obstante, además de tener fiesta, lancé la caña unas cuantas veces, aunque no picó nada, demasiada emoción hubiera sido para un solo día. Volví a casa aquella madrugada, además de con cansancio, con más experiencia pa' la saca. Había aprendido que sólo los personajes de Verne pueden llegar con éxito al "Centro de la Tierra". Había aprendido a sacar un coche de un hundimiento, qué cosas hacer y qué cosas no hacer, había aprendido la forma de proceder al llamar a la grúa para una urgencia, pero sobre todo había aprendido que sigue habiendo gente buena en el mundo, conocidos y desconocidos, dispuestos a ayudar a otros cuando lo necesitan, sin esperar nada a cambio...aún andan por el mundo unos cuantos a los que debo un gran favor y un par de pinchitos, pues eran anónimos que me sacaron de un problema y se marcharon sin avisar...a todos...GRACIAS.
"En Aikido, el truco es pensar primero, después actuar, para que a base de entrenamiento, se automaticen los movimientos, y se cree un mecanismo de reflexión automático. Se reacciona automática, pero racionalmente". "Si haces a los demás NO sentirse mal por cómo son, todos te admirarán". "A veces veo el siguiente paso antes de llegar, y soy consciente de que a pesar de conocerlo, aún no es el momento de dar dicho paso". "Un monólogo no es el científico que estudia a los monos". "El mundo es un laberinto en el que todos andamos completamente perdidos". "La incomprensión causa aversión. Cuando no conocemos algo, o conociéndolo, no lo comprendemos, suele no gustarnos, sobre todo si nos obligan a aceptarlo". "Sólo sé, porque sé que sé". "If you act well and with your heart, you never have to say sorry." "Each and every morning, we should all take a smile pill."
En busca de la etimología de la palabra "caramelo" en español, tomé el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española) como primera fuente seria y fiable. La única información que me proporcionó la RAE con respecto al origen de dicha palabra, no fue realmente útil para rastrear su origen primitivo. Simplemente cita que al español llegó (supuestamente) a partir de la palabra "caramelo" del portugués, que en español puede referirse tanto a "carámbano" como a "caramelo" sin más. Hoy en día, la primera imagen de “caramelo” que se nos viene a la cabeza a la mayoría es la de esas golosinas de "caramelo" con todo tipo de sabores y colores (2ª acepción del DRAE: Golosina hecha con caramelo y aromatizada con esencias de frutas, hierbas, etc.). Sin embargo, si nos ceñimos al sentido más estricto de la palabra, “caramelo” es el resultado endurecido del azúcar fundido tan utilizado en la repostería para la elaboración de dulces y otros platos (1ª acepción del DRAE: Azúcar fundido y endurecido.). Volvamos al estado de la cuestión. Ya que en el DRAE no he encontrado la suficiente ayuda. Recurro al inglés, siempre útil. Como ya sabemos, mientras que para referirse a la golosina, en inglés tienen "sweet" (BrE.) o "candy" (AmE.), contemplan no obstante "caramel" del francés, utilizada en inglés para referirse al azúcar fundido. Lo que ya al menos tenemos claro es que su origen es romance. Siempre me ha sido útil www.thefreedictionary.com para orientarme en el rastreo de la etimología de cualquier palabra en inglés, teniendo en cuenta, pues, que “caramel” comparte raíz con la forma española, me sería útil cualquier información que pudiese obtener en inglés. Esta vez, la información obtenida es bastante útil:
[French, from Old French, from Old Spanish caramel, caramelo, from Portuguese caramel, from Late Latin calamellus, diminutive of Latin calamus, reed, cane, from Greek kalamos.]
La línea genealógica que suelen presentar de las palabras en este diccionario no suele ser realmente fidedigna pero bastante orientativa. Vemos como tras el portugués nos dirige al latín tardío "calamellus" que parece ser el diminutivo de “calamus”, en español "caña". Aún llega más lejos y centra el origen de la palabra latina “calamus” en la griega, de mismo significado, “kalamos”. Podríamos avanzar más, y buscar el significado de “kalamos” para saber por qué dicha palabra sirve para denominar lo que conocemos por “caña”, pero de hecho, podemos darnos por satisfechos por haber llegado al origen de la palabra “caramelo”. Es razonable entender como “calamus” (caña), ha derivado hasta el español “caramelo”, o el inglés “caramel”, para designar el producto resultante del azúcar fundido, teniendo en cuenta que una de las principales fuentes de obtención de dicho edulcorante natural es la CAÑA de azúcar. Incluso adentrándonos en la otra acepción, la de golosina, a pesar de que hoy los conocemos de todos sabores y colores como ya dijimos anteriormente, en la antigüedad se preparaban estos "tentempiés" energéticos con azúcar, miel o frutas. No obstante, y para contrastar dicha información me voy a www.etymonline.com otra de mis principales fuentes de referencia etimológica cuando de lengua inglesa se trata, y busco “caramel”, obteniendo el siguiente resultado:
Caramel: 1725, from Fr. caramel "burnt sugar," ult. from M.L. cannamellis, traditionally from L. canna (see cane) + mellis "honey;" though some give the M.L. word an Arabic origin.
Busqué en mi maravilloso diccionario ilustrado latino-español en papel, editorial Vox, y tanto la palabra “calamus” como la palabra “canna” (independientes la una de la otra) significan "caña". Por lo que ambas teorías son, desde mi punto de vista igualmente probables. Sinceramente, esta última propuesta de www.etymonline.com me hace dudar ligeramente de la anterior, aunque no distan mucho, la teoría de canna (caña) y mellis (miel) me convence bastante. Pues además del azúcar, el otro edulcorante natural por excelencia, la miel, ha sido, es, y será usado en la elaboración de todo tipo de caramelos, de hecho la miel al fuego también resulta en caramelo similar al resultante del azúcar fundido. Me encanta la cebolla caramelizada que Ángela prepara (con miel), por cierto. Debido a que la función de dicho preparado era la de aportar gran cantidad de energía, no sería nada extraño pensar que se hiciese a base de mezclar, azúcar y miel, entre otros alimentos. Pues estos edulcorantes proporcionan por sí solos un gran aporte energético.
El Wiktionary en inglés (http://en.wiktionary.org/) también define “calamus” como "pen" actualmente bolígrafo, aunque originariamente objeto para escribir hecho de caña.
Mi insaciable curiosidad y el leer la palabra "calamus" varias veces me trae a la cabeza de pronto la palabra "calamar", aunque aparentemente nada relacionada con el caramelo, ahora que conocemos “calamus”, podemos ver algún tipo de asociación.¡Qué sorpresa la mía! cuando busco "calamar" en el DRAE y veo la siguiente información etimológica:
(Del lat. calamarius, de calamus, caña o pluma de escribir).
“Calamarius” literalmente, según http://etimologias.dechile.net significa: que contiene cañas para escribir. Dicha palabra se utilizó para designar al calamar por contener una concha interna con forma de pluma de ave que se solía utilizar como objeto para escribir. De hecho cuando le hablé sobre la etimología de la palabra “calamar” a mi madre, que fue pescadera durante bastante tiempo, me comentó, que a la concha del calamar se le conoce como caña en el argot de los pescadores y comerciantes de productos de la mar. Siempre había escuchado que el hecho de que la sílaba "mar" estuviese presente en la palabra “calamar” se debía a que el mar es su hábitat natural, y que se dedicaba a recorrer o “calar” los fondos marinos, de ahí “calamar”, pero ahora sé que dicha teoría, tan sólo es casualidad. El diminutivo “calamellus”, siendo diminutivo de “calamus”(caña), ha derivado a otras formas, designando otros objetos resultados de o asociados con la caña. De ahí que el portugués “caramelo” sirva también para designar lo que en español llamamos “carámbano” (de hielo) por su forma alargada (similar a una caña, de algún u otro modo). “Calamellus”, por ejemplo, también derivó en la palabra inglesa “calumet”, según www.thefreedictionary.com:
A long-stemmed sacred or ceremonial tobacco pipe used by certain Native American peoples.
Lo que todos conocemos como pipa de la paz, y la cual posiblemente estuviese fabricada con una caña o cañita pequeña. Sin embargo, también derivó a la palabra francesa “chalumeau”, según http://en.wiktionary.org/ :
A woodwind instrument which was the predecessor of the clarinet.
Es decir una especie de flautín o clarinete, hecho de caña. El significado último, de instrumento musical como una especie de flautín, también existe en el español, y derivó hasta la palabra "caramillo" que el diccionario de la RAE define como:
(Del lat. calamellus, cañita).
1. m. Flautilla de caña, madera o hueso, con sonido muy agudo.
Aunque la mayoría de nosotros (no expertos en instrumentos musicales), puede que jamás hubiese escuchado esta palabra en español, hoy la hemos conocido, aprendido su definición, y además hemos aprendido que muy probablemente comparte etimología con el dulce manjar que los niños aman y los dentistas también. Por cierto, después de todo este discurrir me surge la seria duda de si esta relación etimológica entre el flautín y el dulce, será la culpable de que nuestros profesores de música insistiesen en llamar "flauta dulce" a nuestras flautas de plástico del colegio, a mi siempre me supo a plástico.
Ha llegado a mis oídos el rumor de que te marchas. Nadie habla de otra cosa últimamente. En una semana te piras, así sin más. La gente dice que no piensas volver hasta el año que viene, que lo tuyo no es el frío. Que te vas a ver mundo, y que incluso ya tienes firmado un contrato por tres meses al otro lado del ecuador, lejos de aquí.
¿Qué te pasa conmigo?¿qué pasa con los últimos tres meses que hemos pasado juntos?¿ya te has cansado? la verdad que yo estaba ya un poco quemado por tu culpa, pero aún así no pensaba que te fueses tan pronto, y a pesar de todo te voy a echar un montón de menos. El día que yo nací, tú estabas aquí. Cuando aprendí a nadar en las playas de mi ciudad, tú también estabas aquí. Has venido a todos mis cumpleaños, y a todos mis santos. Eres muy importante para mi. Espero haberlo sido también para ti, y espero que el año que viene volvamos a vernos, con la misma vitalidad y fuerza de siempre. Traete todos esos discos tuyos que a la gente tanto les molan (Ibiza Mix, Caribe Mix, todos los de Georgie Dann, y los de King Africa también). Acuérdate del carbón y las pastillas, yo pongo la barbacoa, nuestras moragas no pueden faltar nunca.
Yo estaré esperándote, conoceré a nuevos amigos, aceptaré nuevos retos, viviré nuevas experiencias, pero cuando vuelvas yo estaré esperándote, como cada año.
No sé si te vas porque quieres o te echan otros que quieren ocupar tu lugar. Lo mejor es que descansemos el uno del otro. Volveremos a vernos. Aunque sigo pensando que deberías haberme avisado de tu partida, me ha pillado este año de sorpresa. He vivido un montón de cosas nuevas y espectaculares mientras estabas aquí. No me ha sentado muy bien enterarme de que te ibas por boca de otros. Pero sólo te pido una cosa. Di adiós antes de irte. Por mi parte, ¡Adiós Verano!.
Creo que Ángela nunca podrá olvidar aquel día, de lo que no hay duda es de que yo y mi pierna no podremos olvidarlo jamás.
Me levanté una calurosa mañana de agosto del pasado año, me metí en el bañador, me puse los pies de gato (de goma, lo que supuestamente evita resbalones sobre las rocas, por propia experiencia preferiría llamarlos pies de pato, pues su efecto en la practica es el inverso al que se espera). Agarré mi caña de 10 €, mi cubo de 60 céntimos y mis ganas de pescar (lo cual ya por entonces valía millones). Nos dirigimos, Ángela y yo, a Torremuelle City, como avisa el graffiti del cartel de entrada a la urbanización. Al llegar allí, subimos las cosas al estudio, y nos bajamos a la playa con los útiles de pesca y playa, "to emocionaos" ya que era nuestra segunda salida de pesca, y la primera, aunque llena de errores, nos había reportado experiencia suficiente para saber esta vez lanzar la caña al menos. Lo que no habíamos previsto es que esta vez, siendo nuestra segunda vez, iba a ser completamente diferente, pues no es lo mismo pescar desde roca, que desde orilla, no es lo mismo lanzar un plomo a un fondo completamente arenoso, que lanzarlo a un fondo lleno de rocas y algas, donde se produce lo que se conoce (por mi) como "efecto ancla". Pero bueno, ya todos saben, que eso de prever no va conmigo. La vida sin aventura es aburrida, con aventura, como bien decía mi colega Calderón de la Barca, es un frenesí (A la pregunta: ¿Qué es la vida?. Calderón de la Barca ha respondido: Un frenesí. Y el polígrafo determina que: Dice la verdad). Me siento muy identificado en dos aspectos de mi vida con Calderón de la Barca, una que pensaba que la vida era un frenesí y la otra que los dos tenemos algo que nos une al mar, yo, mi caña de pescar, y él, su apellido: De la Barca. No obstante, a pesar de tener cosas en común, todavía no hemos tenido la oportunidad de conocernos en persona, así que aquel día fui a pescar sólo con Ángela. Llevábamos de cebo un par de langostinos cocidos del Mercadona. Ensarté un trozo en el anzuelo y de pie en una de las rocas más altas (a lo Rafiki en "El Rey León") alcé mi caña (como si de Simba en su bautizo se tratase) y me preparé para lanzar. Con sumo cuidado para no resbalar, lancé (no muy lejos), pero lancé. Por aquel entonces yo no sabía que lo propio para pescar desde roca era un aparejo con flotador y plomo ligero. Para mí sólo existía el aparejo simple de plomo y anzuelo, así que utilizaba lo mismo para orilla que para roca. Cuando empecé a recoger para volver a lanzar, noté como algo se resistía y claro, viendo como algunos pescadores de mi alrededor sacaban alguna que otra pieza pequeña, pensé que me iba a estrenar. Pero ¡Dios! cuando vi que no había cojones de tirar de aquella "pieza" me imaginé saliendo a hombros por la puerta grande...¡MADRE MÍA! tenemos atún pa' tol' mes...mi decepción empezó a surgir cuando vi que aquello era imposible de sacar, pero no quedaba otra que insistir o cortar el sedal y con lo cabezón que soy, eso de cortar el sedal...podía esperar...clashhhh...latigazo del sedal y de la caña...me había cargao el aparejo de tirar con tanta insistencia y fuerza...de pronto el atún de mis sueños se convirtió en lo que realmente era...UNA JODIDA ROCA DE UNAS CUANTAS TONELADAS...clavada con ganas, como los icebergs. Menos mal que el hilo era de un grosor del 0,25...me dais un hilo de 5 centímetros de grosor y os saco la Fosa de las Marianas allí mismo. Aquesto es el llamado "efecto ancla", pues el plomo se agarra al fondo como una puta ancla y ni patrás, ni palante. Pocos aparejos salen vivos de tal efecto. Pero bueno, "más se perdió en la guerra de Cuba" pensé, aunque al instante pensé "como sigas perdiendo plomos a este ritmo, la guerra de Cuba va a quedar en ridículo". Con paciencia y tenacidad, montamos otro de esos aparejos simples, que me gustan a mí. Esta vez, viendo que casi un metro bajo mis pies, al borde de la roca sobre la que me encontraba paseaban depredadores cangrejos de considerable tamaño, me decanté por intentar pescarlos con caña aunque fuese fuera de agua (por entonces no sabía que para capturar crustáceos hace falta una licencia profesional de mariscador, así que si no la tienen, no lo intenten en casa). Ya había visto en ríos y mares como tales crustáceos se agarraban al cebo de pescadores sin piedad y eran los primeros en picar. Yo me había vuelto menos selectivo que incluso cuando empecé, en cuanto a la presa, así que ya no importaba lo que picase. Quería sentir que al menos un cangrejo se fijaba en mi cebo. Funcionó con uno pequeño, recogí, y cruelmente lo atravesé con el anzuelo, para utilizarlo de cebo, porque, por si no lo saben, los cangrejos son unos putos caníbales, se comen entre ellos. Bien, fui soltando sedal y el cangrejo de mi anzuelo, aún vivo, se posó (con el anzuelo en el culo) sobre uno de los salientes de la roca. No habían pasado ni quince segundos, cuando un cangrejaco como mi puño se avalanzó sobre el cangrejillo. Lo agarró con sus inmensas pinzas y, sin yo esperármelo, retrocedió con el almuerzo en sus pinzas, para volver a esconderse en su madriguera de la roca. ¿Qué pasa?, que los cangrejos tienen una fuerza desproporcionada a su tamaño, contimás, si van a comer, y si encima de todo consiguen entrar en su madriguera con tu cebo (que arrastra tu sedal en el culo), se vuelve a producir el "efecto ancla" pues las madrigueras de esta gente son laberintos dentro de las rocas, y como ya veis, los cangrejos son retorcidos pa' to'. En menos de 2 segundos han cruzao el Atlántico atravesando todos los laberintos rocosos con tu cebo y tu sedal. Así que, durante el primer segundo intenté salvar el aparejo al menos, pero el perruno cangrejo ya se había apoderado de él, vaya lucha encarnizada en plan Hemingway, pero en vez de "El Viejo y el Mar", esta vez lo titularía "El Viejo y el Cangrejo" con rima y todo. Justo en plena lucha por sobrevivir, la marea empieza a subir, y una de esas primeras olas que cubren la roca, avisando de que la marea va a subir...arrastró mi cubo de 60 céntimos al agua...¡NOOO! ¡mi cubo si que no!...en ese momento, el mar era mi peor enemigo, me cagué en la sirenita, en neptuno, en delfi, en willy, en moby dick y en el puto capitán nemo. Corté el sedal, a la mierda otro aparejo, ni guerra de cuba, ni pollas, tengo que salvar a mi cubo de los chinos. Sin soltar la caña, me acerqué al borde de la roca donde se había caído mi cubo. Me puse en cuclillas y con la caña como extensión de mi brazo (pero sin aparejo), intenté agarrar el cubo...¡ay! que no llego del todo, ¡uish! ¡uff!...se aproximó otra de esas olas como la que había tirado mi cubo, pero esta vez............me desequilibró a mi...¡waaahhh!...¡plop!¡plop!¡plofff!¡grrrr!¡splashhhh!...al agua con caña y todo...y los pies de gato...demostraron ser pies de pato, con patoso dentro incluido. Ángela, que estaba con unos niños cogiendo cangrejos con el redeño, miraba cada treinta segundos para ver que tal me iba...cuando miró y no me vio, se quedó algo estupefacta supongo, pues por allí no había rastro mío. ¿Quien iba a pensar que yo estaría en el agua con todo mi equipo de pesca (la caña y el cubo)?. Cuando me vi en el agua, con la marea subiendo y entre un montón de rocas, mi instinto fue agarrar el cubo y lanzarlo sobre las rocas, para salvarlo, y sin soltar mi caña me acerqué a la roca de la que había caído, para escalarla y salir de allí, con toda la adrenalina y el estrés subí la roca como si nada (consejo nº1: si caeis de una roca, siempre debeis nadar alejándoos de las rocas y una vez lejos de toda roca, nadad hacia la costa, nunca os aproximeis a la roca, pues es bastante peligroso). No sentía ni dolor ¡ni ná de ná!...pero al llegar arriba me vi el bañador hecho trizas (pues caí deslizándome por toda la escarpada roca) y la pierna llena de heridas por un lado y de...WHAT?...¡llena de púas de erizo por el otro lado!...el dolor debe ser siempre psicológico, porque yo no sentí nada hasta que me vi aquella masacre. La pierna se empezó a hinchar y enrojecer. Agarramos nuestras cosas y nos volvimos a casa con algo de urgencia, pues el dolor apremiaba, y la aventura había sido suficiente y peligrosa por hoy. Leí algo interesante que os puede servir en un futuro. Los erizos del mar Mediterráneo son diferentes a otros por una peculiaridad, lo bueno es que sus púas no tienen veneno, a diferencia de otros, lo malo es que en vez de veneno tienen unas bacterias chunguísimas que pueden producirte una infección suficiente como para que te tengan que cortar la pierna por encima del hombro. Otra putada grande es que, mientras que los erizos del resto del mundo tienen púas duras que se te clavan enteritas, los del Mediterráneo, tienen púas frágiles, que una vez clavadas en la carne, se rompen a ras de piel, por lo que la única manera de sacarlas es, haciendo pequeñísimas incisiones en la piel allá donde haya púas. Lo sé por experiencia, me saqué con dificultad todas las que pude, y es muy importante mantener la zona totalmente limpia y desinfectada en todo momento para no crear el hábitat idóneo de las susodichas bacterias. Muchas no podrás sacarlas, pero saldrán solas, si mantienes aquello en condiciones. Al limpiar y desinfectar, es importante frotar sobre las puas suavemente (aunque duela un poco), ya que así exfolias la zona y evitas que crezca nueva piel donde hay púas aún clavadas, si crece piel por encima de ellas, les será dificil salir por si solas. No obstante, estos son consejos caseros útiles para casos leves como el mío (dentro de lo que cabe), ante casos graves, siempre se recomienda ir del tirón a urgencias, allí saben bien lo que se debe hacer (al menos mejor que yo). He de decir, que quedaron muchas púas sin sacar, así que ese mismo lunes fui a urgencias de mi barrio a que me sacaran las restantes. El tío empezó a hacer incisiones con el bisturí....aaaaagggssshhh....como escocía, pero bueno mereció la pena, aunque no pudo tampoco sacarlas todas, y tuve que mantener aquello limpio y desinfectado como ya os he contado para que saliesen. Desde ese día pasé un par de semanas viendo como salían todas, una por una de mi pierna. Hasta que quedó vacía de púas y reluciente, las zolladuras también desaparecieron, y un año después ni si quiera puede verse marca, en realidad ni recuerdo bien qué pierna fue. Es interesante, como puedo recordar el dolor de aquellos días, sin ni siquiera recordar qué pierna fue. No sé si los erizos que me hicieron aquello siguen allí todos rapaos al cero riéndose de su gamberrada y acordándose de mi accidente, de lo que no hay duda es de que yo y mi pierna no podremos olvidarlos jamás.